Thursday, May 3, 2012

Sobre la muerte

Desde que tengo memoria me he querido ir de mi casa. Y esto no tiene nada que ver con mi familia, porque no imagino haber nacido con otros papás y otros hermanos. Son mi adoración y aunque suene re cursi, son mi razón de ser, pero siempre he tenido esta necesidad de irme, de moverme, y nunca se me había presentado la oportunidad, o mejor dicho, nunca me había puesto a concretarla, hasta el año pasado que decidí irme al DF a conseguir trabajo. 

Más feliz no podía estar, a pesar de que no tenía una casa que pudiera llamar mía o un trabajo. Después, como ya he contado en posts anteriores conseguí un proyecto que me movió a León, Guanajuato. Los primeros días fueron difíciles, pero hoy la verdad es que no tengo ni tiempo de pensar en nada fuera del trabajo porque apenas tengo tiempo para comer y dormir. 

Una de las tantas razones por las que no me iba de mi casa antes, y siempre buscaba excusas para quedarme era porque tenía miedo, miedo a que pasara algo malo o fuerte en mi casa y yo no pudiera estar ahí. Y justo como pasa siempre, sucedió una tragedia (de las tantas que han pasado en los últimos años): se murió el novio de una de mis hermanas menores. 

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