Y de nuevo la muerte. Tan lejana. Tan impersonal. Tan distante. Es sólo un número se dicen a sí mismos, 49 cuerpos vejados, violentados. Tenían tatuajes. Cuánta tranquilidad.
La muerte que no se espera, que se agazapa y te toma por sorpresa. ¿Cuánta gente muere sin que sepamos? Millones. Pero esto duele diferente. Duele México, duele Nuevo León. Duele cada una de las personas que han perdido la vida. Con cada un de ellos se ha ido la esperanza de que mejore, de que algo cambie. No sé qué, pero algo.

